• Redacción, traducción y diseño por EMIRU.
• Con información de kofaniv.snkplaymore.co.jp y KOF Universe.
• Comparte este material utilizando los créditos correspondientes.
Cuando volví a encontrarme con él, no noté nada diferente.
Mientras entrenaba, tardé un poco en darme cuenta de que el teléfono estaba sonando. Para cuando reaccioné, ya habría sonado unas diez veces; logré descolgar justo cuando la persona que llamaba estaba a punto de colgar. Una voz muy conocida al otro lado de la línea me estremeció:
Terry: —Oye, gracias por contestar al fin.
Su tono de voz era sereno y pausado; supe que sonreía al otro lado, contento de hablar conmigo después de tanto tiempo. Tras intercambiar un par de bromas, fue directo al grano, recuperando su habitual brusquedad. Pero al escuchar su historia, experimenté un profundo alivio:
Terry: —Parece que este año será un evento privado. Podremos participar como un equipo de cuatro. ¡Ya sabes quiénes son los otros dos! Nos vemos en el sitio de siempre, ya sabes cuándo. Te acuerdas del lugar, ¿verdad? Se lo haré saber a los demás. Esta vez vamos a ganar, ¿entendido?
Por lo visto, ya le habían entregado la invitación y me llamó de inmediato. Desde luego, no tenía motivos para negarme. No cuando llevaba tiempo deseando poner a prueba los resultados de mi extenuante e implacable entrenamiento. Me marché de Japón de inmediato. Hacía bastante tiempo que no veía al grupo, así que me hospedé en un hotel de South Town unos días antes del torneo y esperé con ansias su llegada.
La mañana del día señalado.
Hacía más calor de lo normal; al despertar, me di cuenta de que empapaba las sábanas de sudor. Pensándolo bien, aquello debió de ser una terrible premonición.
Tardé cerca de treinta minutos en llegar al punto de encuentro desde mi habitación. Salí de prisa del hotel porque quería dar un paseo por las viejas calles de South Town, las cuales no veía desde hacía mucho. Justo al salir del edificio, una voz conocida me llamó por mi nombre un par de veces. Al volverme, lo vi caminar a buen paso hacia mí; llevaba su tradicional gorra roja con la visera calada sobre los ojos.
De modo que nos dirigimos juntos al punto de reunión, olvidándome de disfrutar de una agradable caminata por la ciudad. En ese instante no me pareció que algo hubiera cambiado en él. Hablaba como siempre, con esa sonrisa ganadora dibujada en el rostro; no parecía afectado en absoluto y conservaba su imponente constitución física. Incluso los tipos duros que se cruzaban con él bajaban la mirada para no estorbarle. Tenía unos brazos de acero donde los músculos se marcaban con fuerza, y un pecho tan formidable que el disparo de la escopeta más potente habría rebotado en él, a pesar de ser un arma capaz de derribar a un león de un solo tiro.
Llegamos a la avenida principal de South Town. Por lo que había oído, la ciudad estaba cambiando drásticamente en los últimos tiempos; me impresionó ver rascacielos totalmente nuevos y calles repletas de exclusivas tiendas de moda y joyerías. Al ser domingo, la la multitud abarrotaba la zona comercial, por completo ajena a cuestiones como las crisis económicas o las amenazas de guerra. Todo el mundo irradiaba la prosperidad que trae la paz.
Mientras contemplaba a los niños que reían alegres junto a sus padres, él murmuró:
Terry: —Me pregunto si volveré esta vez...
Sus palabras me dejaron helado. Al ver ese gesto inédito en su rostro, tan distinto a todo lo que conocía de él, por fin comprendí la gravedad de la situación. ¡Era como si presintiera su propia muerte!
Al notar mi rostro de sorpresa, cambió de inmediato de tema, intentando que olvidara lo que acababa de decir. Yo también intenté encontrar las palabras adecuadas, pero solo logré asentir con incomodidad y soltar una risa nerviosa. El miedo nos oprimió el pecho y caminamos en silencio durante un rato. Intenté no pensar en el aciago destino que nos aguardaba, pero ese gesto se grabó a fuego en mi memoria y no podía sacármelo de la cabeza.
Las voces de dos personas que nos llamaban rompieron el silencio. Para nuestra sorpresa, ya habíamos llegado al punto de reunión; al mirar mi reloj, descubrí que llevábamos quince minutos de retraso.
Terry: —Vaya, sí que son rápidos. Vaya, Joe Higashi ya está aquí. Si no te apurabas, amigo, Mai Shiranui te iba a cortar la cabeza.
Lo dijo con una sonrisa mientras los dos corrían hacia nosotros. Efectivamente, Mai parecía un poco molesta, mostrándonos su habitual gesto de reproche.
Echando la vista atrás, cuando recuerdo su imagen corriendo hacia nosotros, tal vez por el sofocante calor de aquel día de verano, lo sentí muy lejano.
• Redacción, traducción y diseño por EMIRU.
• Con información de kofaniv.snkplaymore.co.jp y KOF Universe.
• Comparte este material utilizando los créditos correspondientes.