• Redacción, traducción y diseño por EMIRU.
• Con información KOF Universe.
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Perfil
Única hija del profesor Detlev Meyrink, una eminencia mundial en ciencia aeroespacial.
Al enterarse de que Addes ha secuestrado a
su padre, Luise decide participar en KOF en su búsqueda.
De carácter sereno y belleza etérea, Luise parece casi de otro mundo, capaz de hacer cualquier cosa.
Posee un talento excepcional en el ámbito académico, y en especial en las artes.
Aunque no ha recibido entrenamiento formal en combate, se desliza por la batalla como si danzara, con una destreza sobrenatural.
Prólogo
El pequeño montículo de nata montada sobre la taza se deshacía poco a poco con el color del café, perdiendo gradualmente su forma.
Luise se dejó caer con desgana en el sofá sin tan siquiera probar la bebida. Para ella, no había más que información inútil manando interminablemente del televisor encendido in la habitación.
Incluso el periódico que hojeó a primera hora de la mañana no dedicaba ni una mísera frase a la desaparición de su padre, el profesor Detlev Meyrink. Hacía casi seis meses de la ausencia de su progenitor, el orgullo de Alemania, famoso por ser una autoridad en la ciencia espacial.
Inmediatamente después del incidente, los medios eran un hervidero que enumeraba cada mínimo detalle.
Dada la falta de motivos para la desaparición del profesor, la tradicional riqueza de los Meyrink y el hecho de que el científico iba a realizar una esperada presentación en una importante convención científica, los medios supusieron que no se trataba de una ausencia voluntaria, sino de un secuestro con el objetivo de pedir un rescate desorbitado o de usurpar su investigación; sin embargo, nunca se hizo ni una sola petición.
Así transcurrió una semana, luego un mes, y hasta seis meses. Los medios, que tanto eco se habían hecho, abandonaron la noticia como si nada hubiera ocurrido. Aparecían boletines y artículos esporádicos, pero no eran más que reseñas superficiales con el mismo titular: «La desaparición del profesor Meyrink sigue sin resolverse».
—Los medios son muy volubles. No dicen mucho de la gente.
Luise apagó el televisor y tomó su taza de café vienés.
—No hacen más que presentar noticias sensacionalistas. Es lógico que la gente se olvide.
La tensión momentánea de su rostro no se debía precisamente a lo amargo que sabía el café esa mañana. Vivir la desaparición de un padre que no volvía a dar señales de vida predispone a mostrar dolor, irritación y ansiedad con facilidad; sin embargo, el comentario de Luise, cargado de indiferencia, daba la impresión de que estaba hablando del problema de otro.
El hecho de no poder deshacerse de su sobriedad para enfocar el asunto de otro modo, incluso tratándose de su padre, hacía que Luise se odiara un poco por ello.
—…
Exhalando un único suspiro, Luise dejó la taza vacía y se levantó del sofá. Ahora que lo pensaba, esa taza de café de porcelana era parte de un juego que su padre descubrió en un antiguo navío de Baviera para su adorada hija.
—Señorita.
Cuando, por algún motivo, Luise recorrió con el dedo el borde de la taza de café, el mayordomo, encargado de todas las labores de la mansión, pareció sentir la llamada y acudió, dando por finalizado su descanso.
Cuando apareció, le hizo una cortés reverencia a la única hija de la casa.
—Su madre se ha levantado.
—Iré a verla ahora mismo.
El mayordomo solicitó una sopa de verduras caliente para la madre y Luise se dirigió a los aposentos.
—Buen día, madre.
—Buen día, Lu.
Su madre, aún en camisón, descansaba relajada en una silla del soleado balcón mientras la doncella le cepillaba el cabello. Con un gesto, despidió a la sirvienta y Luise ocupó su lugar para peinarla.
—Me pregunto si hoy habrá llegado alguna carta suya… —se cuestionó su madre mientras contemplaba el jardín de manera distraída.
Moviendo la cabeza, Luise apartó hacia atrás su lindo cabello, herencia de su madre.
—Como papá está tan ocupado… Enviará una carta con una foto del próximo lugar donde dará una conferencia la semana que viene.
—Hay gente a la que no le gusta escribir cartas, pero no es su caso. Él siempre escribe, pase lo que pase; ahora, que llame, eso ya es otro asunto…
—Eso está claro.
Luise suspiró en silencio mientras asentía. Había repetido la misma conversación a diario.
Con la única obsesión de la desaparición de su marido y viendo que nunca volvía a casa, la madre de Luise acabó por perder la razón debido a la ansiedad.
Logró convencerse de una cosa: su marido se encuentra en Estados Unidos para dar una conferencia en una convención académica. Además, siempre creía que acaba de salir de viaje hacia allí, y no había quien la convenciera de lo contrario.
Por eso, llevaba más de medio año preguntándole cada mañana a Luise si había recibido correspondencia de su esposo, y ella siempre le contestaba del mismo modo.
No podía evitar pensar que probablemente fuera un espectáculo lamentable. Disgustada por las ideas negativas que le surgían sobre el posible patetismo de su situación, sin sentir el más mínimo asomo de tristeza, cambió el tema de conversación:
—Madre.
—¿Sí?
—Estaba pensando en irme de viaje con unos amigos.
—¿De viaje, dices? ¿Cuánto tiempo?
—Unas dos semanas.
—¿Y qué amigos son esos? No será un chico, ¿no?
—Para bien o para mal, me temo que aún no tengo amigos de ese tipo.
Aunque su madre había perdido el juicio por la desaparición de su esposo, Luise no podía evitar burlarse de esos comentarios, que nunca iban a cambiar.
—Entonces puedo ir, ¿no?
—Ya sé que contigo puedo estar siempre tranquila. De acuerdo, que lo pases bien.
—Gracias, madre.
Luise recogió el cabello de su madre con una cinta mientras se disculpaba para sus adentros por mentirle.
—Perdóname, madre. Tu hija no va de viaje, sino a pelear…
Modo historia (introducción)
Detlev Meyrink, autoridad internacional en ingeniería aeroespacial moderna, ha desaparecido.
Han pasado ya seis meses desde su desaparición.
A pesar de los esfuerzos desesperados de la policía alemana, el paradero del doctor sigue siendo un misterio.
La desaparición de Meyrink fue solo el preludio de una serie de secuestros de científicos reconocidos a nivel mundial.
Se rumorea que un poderoso sindicato está detrás de todo… pero no existen pruebas concretas que respalden esa teoría. De hecho, ninguno de los científicos desaparecidos ha sido recuperado y nadie ha podido ofrecer una explicación.
Alemania. Universidad de Heidelberg.
Allí vive una joven con un talento extraordinario.
Dominando varios idiomas y con una habilidad innata para la música clásica, posee además una belleza elegante y enigmática.
Luise Meyrink, hija única del desaparecido profesor Meyrink.
Han pasado seis meses desde la tragedia.
Con su madre enferma de tristeza, Luise decide buscar a su padre por cuenta propia.
Confía el cuidado de su madre al fiel mayordomo y abandona la mansión Schwarzvalt, llevando consigo un único objeto: un sobre.
Un sobre que pertenece a un torneo de escala colosal y patrocinador desconocido:
The King of Fighters.
Luise cree que ese sobre es la clave para encontrar a su padre.
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