• Redacción, traducción y diseño por EMIRU.
• Con información de kofaniv.snkplaymore.co.jp y KOF Universe.
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En el aeropuerto. Un hombre solitario, Seth, aborda un avión con destino a China. Comprueba el número de asiento en su boleto y se acomoda en primera clase.
—«Gracias por viajar con JAR el día de hoy. Este es el vuelo 149...».
La señal de «abróchense los cinturones» parpadea al compás del anuncio mientras la aeronave despega rumbo a China. Poco después, una azafata se le acerca.
—Disculpe, señor, ¿le gustaría ver un video?
Seth se dispone a rechazar la propuesta, pero acepta el reproductor portátil en cuanto nota que la fotografía de su perro, Chinchilla, aparece en la pantalla. Expresa su agradecimiento y, de inmediato, enciende el aparato. Un hombre con el rostro borrado digitalmente aparece en la grabación.
—«Su misión es detener al individuo conocido como Ron. Nuestro objetivo es que lo traigan aquí sin levantar sospechas. El torneo de lucha conocido como KOF comenzará pronto. Tras las investigaciones sobre NESTS, es casi seguro que él se dejará ver en la competencia y que ellos están involucrados. Queremos saber qué es lo que traman. Se han preparado dos pases de participación para usted; el sobre se encuentra oculto debajo de su asiento».
Seth mira disimuladamente a su alrededor para cerciorarse de que nadie lo observa, desliza la mano por debajo del asiento y extrae un sobre blanco. Al abrirlo, descubre dos invitaciones y un fajo de billetes. Lo guarda todo con discreción en el bolsillo interior de su saco.
—«Tiene absoluta libertad para emplear las medidas y métodos que considere necesarios. En caso de fracaso, esta agencia no asumirá ninguna responsabilidad por usted. Esta cinta se autodestruirá».
La pantalla se va a negro y el dispositivo comienza a echar humo antes de quedar completamente inservible.
China. Provincia de Hebei. Dos ninjas se desplazan entre la densa vegetación como un par de halcones.
—¡Ya casi llego... la información sobre el santuario interior de los Flying Brigands! ¡Si atacamos ahora...!
El fugitivo, empapado en sudor, corre a toda velocidad mientras un ninja de larga trenza y con una venda negra atada al brazo lo persigue implacablemente. El hombre que va a la cabeza le lanza una daga a su perseguidor; siente que ha dado en el blanco al escuchar un fuerte golpe en la espesura a sus espaldas.
—Sí... ¡ah!... ¡...!
Sin embargo, en el instante en que se da la vuelta, descubre que el ninja de la venda negra —al que creía haber abatido hace apenas unos segundos— se encuentra plantado justo frente a él. La tela oscura cubre ahora su mano y brilla con un fulgor espectral. Se lanza al ataque, pero el fugitivo apenas consigue esquivar la estocada. La herida no es mortal, pero le inflige un profundo corte en el pecho. El ninja evadido arroja una bomba de humo y huye a toda prisa. El guerrero de la venda negra desiste de perseguirlo.
Seth recorre la zona interrogando a los lugareños sobre cómo llegar a la provincia de Hebei. No obstante, los habitantes se quedan guardando un severo silencio y tiemblan de pavor ante la sola mención del lugar. Finalmente, Seth se topa con un anciano de aspecto bondadoso y logra averiguar la ruta hacia su destino. Guiándose por las viejas indicaciones del anciano, llega a un paraje remoto donde no se mueve un alma.
Mientras avanza, alcanza la base de una imponente cascada. Allí divisa por fin a otro ser humano, pero la silueta se tambalea erráticamente de un lado a otro. Seth presiente que algo marcha mal y, mientras se oculta, distingue la figura de un ninja. Presenta una herida superficial, pero su rostro está pálido, le mana saliva de la boca y sus ojos miran fijamente hacia la nada.
Seth, agazapado detrás de una roca, observa cómo el ninja escupe sangre mientras suelta un alarido.
—¡¿Qué demonios está pasando?!
El ninja se desploma. Cuando Seth se acerca a revisarlo, nota que apenas puede respirar.
—Veneno... Flying... Brigands... ¡Ah!...
Tras pronunciar esas palabras, el ninja expulsa otro torrente de sangre y exhala su último aliento.
—¡Los Flying Brigands! ¡Lo sabía!
En ese preciso instante, emerge de la penumbra el hombre de la trenza y la venda negra.
—Tú también conoces el nombre de los Flying Brigands, por lo tanto, debes morir.
Sin previo aviso, el guerrero se lanza al ataque.
—Je, je, je. Eres tan rápido como dicen... Muy bien, dejémonos de rodeos, ¿te parece?
Durante unos instantes, ambos intercambian golpes feroces. Seth baja la guardia por un pestañeo, pierde el equilibrio y cae de espaldas.
—Se acabó.
Un aura mística emana de su venda, apuntando directo al pecho de Seth.
—¡Termina aquí!
Seth ejecuta un movimiento evasivo especial y consigue esquivar el impacto por los pelos.
—Je, je, je. Conque ese es el Poison Punch de Lin, uno de los cuatro Devas de los Flying Brigands, ¿cierto?
—¿Por qué...? ¡¿Cómo es que sabes mi nombre?!
—Je, je, je. También conozco su código: «Todo aquel que sepa algo de los Flying Brigands debe morir». Por esa razón nadie conoce su santuario interior y el nombre del clan sigue siendo un misterio para el resto del mundo. Son una auténtica banda de asesinos, de eso no hay duda; y se nota que sus cuatro Devas poseen una fuerza temible.
Lin se queda desconcertado ante Seth. No alcanza a comprender cómo ese extranjero conoce tantos detalles sobre el templo secreto de los suyos.
—No te dejaré salir vivo de aquí.
—¿Por qué crees que sé tanto sobre ti y tu organización?
Lin arremete contra Seth ignorando sus palabras, pero Seth, imperturbable, continúa hablando.
—¡¿Dónde se encuentra tu jefe, Ron?!
El ataque de Lin se detiene en seco.
—¿Cómo...? ¿Cómo sabes de Ron? ¡¿Quién demonios eres tú?!
—¿No te gustaría saberlo?
—Lo sabré justo después de que te mate.
—Muy bien. Tu líder no se encuentra aquí ahora mismo, ¿verdad? Yo sé exactamente dónde se oculta tu jefe Ron en este momento.
—¿Dónde...?
—Ja, ja, ja. En primer lugar, quiero que aceptes mis condiciones.
—¡No juegues conmigo! Si no me lo dices rápido, te aseguro que morirás de una forma muy lenta.
—Vaya, vaya. Mátame y nunca sabrás dónde está Ron. ¿Podrás vivir con esa duda?
—¿Por qué... tú...?
Lin debe resignarse al hecho de que el santuario interior de los Flying Brigands está al borde del colapso absoluto. Pero ¿quién es realmente el hombre llamado Ron?
—Quiero que participes en el torneo de lucha llamado KOF conmigo. Si logramos ganar, averiguarás dónde se encuentra Ron. Podrás verlo con tus propios ojos.
—Imposible... ¡Te mataré!
Unos días más tarde, en un campo de béisbol abandonado. No hay rastro de nadie y las vigas de acero se encuentran esparcidas por doquier.
—Debe de estar al caer.
Benimaru Nikaido consulta su reloj mientras murmura aquellas palabras.
—¡Benimaru! ¿Por qué me citas en un lugar tan tétrico? ¡Este sitio me da escalofríos!
—He convocado a alguien para quien un entorno como este resulta ideal.
Benimaru responde a la queja mientras enciende un cigarrillo.
—Benimaru, he querido preguntarte esto, pero... ¿acaso esa es la razón por la que me has llamado aquí? ¡¿Podría ser...?!
Benimaru saca dos invitaciones para el KOF y le entrega una a Shingo.
—Así que al final vinieron, ¿verdad? ¿Pero por qué estamos esperando a K' en un lugar como este?
Benimaru exhala una bocanada de humo y responde con tranquilidad.
—Esta vez no formaremos equipo con esos payasos...
—¿Eh? ¿Entonces quiénes son los otros dos integrantes? Kusanagi sigue desaparecido y...
—Esta vez yo elegiré a los miembros que quiero. Uno de ellos es un antiguo conocido mío y el otro es un sujeto un tanto peculiar, esa es la razón por la que estamos reunidos aquí. Parece que prefiere los sitios solitarios.
Benimaru tiene la vaga corazonada de que algo peligroso está por suceder.
Unos ruidos metálicos resuenan a lo lejos. Shingo se encoge de hombros nuevamente por el temor. Las siluetas de dos hombres aparecen de forma repentina detrás de una columna de acero.
—¡Oye, Benimaru, cuánto tiempo sin verte, eh! Me siento honrado de que me hayas invitado a formar parte de tu equipo. ¡Parece que volveremos a romper algunas cabezas juntos!
Seth le extiende la mano derecha, dándole a Benimaru un firme apretón de manos. Lin permanece en silencio a sus espaldas.
—¿Así que este es el tipo?
Benimaru le pregunta a Seth en voz baja, intentando que la duda quede fuera del alcance del oído de Lin.
—Debes mantener tu distancia con él. Te hablé de este sujeto antes, pero es vital para encontrar a Kyo Kusanagi y desmantelar a NESTS.
—¿Qué hay de Kyo? ¿Tienes alguna pista?
—Todo lo que he podido averiguar es que probablemente participará en el KOF como de costumbre, pero supongo que se hará evidente una vez que entremos al torneo.
—Supongo que sí.
Benimaru le lanza una mirada analítica a Lin. Justo en ese instante, Shingo se acerca inocentemente a Lin para saludarlo, desoyendo cualquier peligro.
—¡Hola! ¡Mi nombre es Shingo Yabuki! Un placer conocerte. Oye, ¿de qué es esa banda que llevas?
En el momento en que Shingo intenta tocar la tela, los ojos de Lin brillan con furia y realiza un movimiento relámpago para atacarlo.
—¡Detente!
Benimaru intercepta con rapidez la mano de Lin justo antes del impacto.
—Suéltame...
—Me llaman Benimaru. No se juega con mi equipo, ¿entendido?
Al ver que su acometida ha sido bloqueada, una extraña energía estalla de su mano y Lin arremete contra Benimaru. En un pestañeo, Benimaru esquiva el golpe y ejecuta su movimiento Electrigger, dejándolo paralizado de forma temporal.
—¡...!
—Nunca vuelvas a hacer algo extraño como eso, ¿te parece?
—¡Eso fue magnífico, Benimaru!
Seth se muestra impresionado por la velocidad de rayo del estilizado luchador.
—Pero... si mi movimiento Electrigger hubiera tardado un instante más, ya estaría muerto. Parece que no ha sido para tanto. Para haber recibido mi Electrigger a plena potencia, sigues en pie. Vaya que trajiste a un tipo duro a nuestro pequeño grupo, Seth.
De hecho, esta es la primera vez que Lin saborea la derrota fuera de su clan. A pesar de tener que reconocer su nivel superior, Lin muestra un silencioso respeto por los movimientos de Benimaru.
—Mm... fascinante.
Lin deja escapar una sonrisa audaz. Parece que el KOF de este año será otra gran aventura que está a punto de comenzar.
Mientras tanto, Shingo, el causante de toda esta conmoción, se encuentra completamente petrificado y temblando en medio del campo de béisbol abandonado.
—¡Señor Benimaaaaaru! ¡Ayúdeme! ¡Tengo mucho miedo!
• Redacción, traducción y diseño por EMIRU.
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