Ikari team | KOF EX 2

     Redacción, traducción y diseño por EMIRU.

     Con información de Atlus, Gpara y KOF Universe.

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Prólogo de equipo

 

Heidern, que ha estado siguiendo un misterioso caso de niños secuestrados, ha descubierto una conexión con un antiguo castillo en Suiza en el que se rumorea puede ser el lugar donde se encuentran los niños secuestrados, y donde vive el joven empresario que es el principal patrocinador del próximo torneo KOF que está por realizarse.

Bajo las órdenes de Heidern, Ralf, Clark y Leona participarán como equipo en el torneo y de esa manera tratar de acercarse al patrocinador principal. Leona, sin embargo, está detectando algo muy inquietante relacionado a la misión.

 

Historia de equipo oficial

 

El subteniente Clark Still, que se encontraba limpiando sus gafas de sol dentro de un Rover estacionado en la acera, notó que una Harley se reflejaba en el retrovisor y bajó la postura silenciosamente. Gracias a los cristales tintados, la posibilidad de que su figura fuera vista desde el exterior era casi nula; aun así, el intentar ocultarse de esa forma era algo parecido a una enfermedad profesional grabada hasta la médula de su cuerpo.

La motocicleta de gran cilindrada, conducida por una belleza rubia, se detuvo frente a un estacionamiento rodeado por una valla. En el estacionamiento, varios niños y un joven alegre se divertían jugando al baloncesto callejero. La mujer que detuvo la moto parecía observar fijamente a aquel joven.

(Es tal como predijo el instructor...).

Murmurando para sí mismo con voz baja, Clark se volvió a poner las gafas de sol y alargó la mano hacia el equipo de comunicación del vehículo.

—Informando. La agente en cuestión ha hecho contacto con Terry Bogard.

Heidern, tras recibir el informe de Clark, entrelazó las manos sobre su escritorio de caoba y se enderezó. Frente al escritorio, Ralf y Leona esperaban con atención.

—Parece que han comenzado a moverse según lo previsto.

—¿Se tomó la molestia de filtrarle la información a esa mujer a propósito?

—Si esa agente anda husmeando por aquí y por allá, a nosotros también nos resultará algo más fácil movernos... aunque solo sea un poco.

Ante el tono de Heidern, que descartaba cualquier observación optimista, Ralf se encogió de hombros de forma exagerada.

—Aun así, ¿un caso de secuestros en serie es el tipo de asunto en el que debemos involucrarnos? No es que tenga quejas sobre la misión actual, pero...

—Parece que quieres decir que es jurisdicción de la policía.

Heidern se recostó profundamente en su silla de cuero y entrecerró su único ojo.

—Pero lo que estamos persiguiendo no es un simple caso de secuestros en serie. Los jóvenes secuestrados en diversas partes del mundo durante estos últimos tres meses tienen un punto en común. Todos ellos —según el testimonio de sus familias y personas cercanas— poseen un poder misterioso.

—¿Un poder misterioso...?

A diferencia de Ralf, Leona, quien rara vez muestra sus emociones, repitió las palabras frunciendo ligeramente el ceño.

—Leer la mente de las personas, ver en sueños lo que ocurrirá mañana, curar enfermedades con solo tocarlas con las manos... En resumen, parece ser un tipo de poder similar a un sexto sentido.

—Vaya... ¿se trata de eso que llaman poderes psíquicos? Bueno, no niego que existan personas así en el mundo. Me he topado con ellos varias veces.

—El problema no es qué tipo de poder tienen, sino que los jóvenes que poseen tales facultades están siendo secuestrados de forma selectiva. Además, no ha habido ningún contacto por parte de los criminales tras los secuestros. Si no es un secuestro con fines de rescate, ¿cuál es el objetivo del culpable?

—¿No será que algún fanático de lo oculto quiere usarlos para invocar demonios? No es una historia imposible, ¿verdad?

—Para eso, la escala es demasiado grande.

En los documentos sobre la mesa, estaban listados una enorme cantidad de nombres de jóvenes. Era una lista de víctimas que presumiblemente habían sido secuestradas por el mismo autor.

—Entre los jóvenes secuestrados se encuentran el nieto del presidente de una corporación mundial y el hijo de un alto funcionario de cierto gobierno. Es mejor asumir que una organización criminal de gran envergadura está involucrada detrás de esto.

—En resumen, ¿la misión de esta vez consiste en localizar al culpable?

—Así es.

Heidern extendió tres sobres blancos frente a Ralf y los demás. Al verlos, Leona murmuró para sí:

(Otra vez... ¿KOF...?)

—En un pequeño pueblo a orillas del lago Lemán, hay un antiguo castillo.

Mirando fijamente a ambos, que mostraban expresiones de sospecha, Heidern continuó con calma:

—Hace unos tres meses, la policía local recibió un informe de que un camión que transportaba a varios niños dormidos entró en ese castillo al amparo de la noche... Tres meses atrás coincide con el período en que los secuestros empezaron a ocurrir con frecuencia en varios lugares.

—¿No me diga que el escondite de los secuestradores estaba en un lugar tan elegante?

El lago Lemán es un hermoso lago situado en la frontera entre Suiza y Francia, conocido desde antiguo como un lugar escénico. El grito de sorpresa de Ralf era, en cierto sentido, natural.

—No, la policía investigó minuciosamente el castillo, pero no encontraron ni a un niño ni a un gato. El castillo estaba completamente deshabitado.

—Vaya... qué decepción.

—Dado que quien dio el aviso era un borracho famoso en el pueblo, al final se pensó que el hombre se habría equivocado y el asunto quedó en nada, pero...

—¿Qué ocurrió?

—Una semana después, el hombre que dio el aviso fue encontrado muerto en el lago. Al parecer, cayó al lago estando muy borracho y murió por congelación o ahogamiento. Además, casi al mismo tiempo, hubo una reestructuración de personal a gran escala en la policía local, y las personas involucradas en ese caso fueron trasladadas a otros lugares.

—...Es una coincidencia demasiado oportuna.

—¿Significa que alguna fuerza actuó para echar a todos los involucrados de golpe...?

Ante las palabras de Ralf y Leona, Heidern asintió profundamente.

—Es un incidente que solo apareció como un artículo minúsculo en un periódico local suizo, pero en esta ocasión debemos sospechar de cualquier detalle, por pequeño que sea. Como resultado de la investigación iniciada en secreto por el Escuadrón Axe, se han descubierto varias cosas interesantes.

—¿Qué cosas?

—Un año antes de que ocurriera el avistamiento, se realizaron obras de reparación a gran escala en dicho castillo. Oficialmente se dijo que era para ampliar la bodega de vinos, pero parece que fue una obra considerable para ese propósito... Más que una bodega, parecía que podrían haber construido incluso un refugio.

Murmurando con un tono sugerente, Heidern colocó una fotografía sobre las tres invitaciones alineadas. Era la foto de un hombre de mirada imponente que parecía tener algo más de treinta años.

—Además, se ha descubierto que el propietario del castillo es una empresa fantasma sin actividad real. El propietario real es ese hombre.

—¿Quién demonios es?

—Es el presidente de una empresa de alta tecnología con sede en Alemania. Ha destacado repentinamente en los últimos tiempos y está fortaleciendo su influencia en los círculos financieros europeos... Este KOF se celebrará bajo su iniciativa.

—Ya veo... por fin lo voy entendiendo.

Agarrando la invitación junto con la fotografía, Ralf sonrió con picardía. A este hombre —independientemente de si es algo bueno o no para un militar que nunca debe perder la calma— le encantan este tipo de festivales llamativos desde lo más profundo de su ser.

Heidern giró su silla dándole la espalda a Ralf y Leona, y dijo tranquilamente:

—Les doy permiso de descanso hasta el inicio de la operación. Sin embargo, está prohibido salir. Que cada uno se esfuerce en ajustar su condición física y afronte el torneo en plenitud de facultades... Eso es todo.

—¡Entendido!

Ralf, tras saludar de forma exagerada y salir del despacho del instructor, frunció sus gruesas cejas al notar que Leona había permanecido en silencio todo el tiempo.

—¿Qué te pasa, Leona?

—Nada... solo hay algo que me inquieta un poco...

—¿Algo que te inquieta? ¿De qué se trata?

—...Como no sé qué es, me inquieta aún más.

—¿Eh?

Dejar a Ralf con cara de no entender nada, Leona se llevó la mano a la sien y regresó a su habitación.

Leona siempre es de pocas palabras, pero el hecho de haber hablado especialmente poco en la sesión informativa de hoy era porque sentía una vaga ansiedad respecto a la misión de esta vez. Sin embargo, ni siquiera la propia Leona sabía todavía con claridad en qué se basaba esa inquietud.

 

 

 

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