Leona Heidern | KOF: Maximum Impact 2

     Redacción, traducción y diseño por EMIRU.

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Perfil

 

Miembro del clan Orochi Hakkeshu e hija de Geidel, ha reprimido la abominable memoria de haber asesinado a sus propios padres cuando su sangre Orochi se descontroló, junto con el resto de sus emociones.

Su padre adoptivo, Heidern, le dio la oportunidad de convertirse en operativa, y gracias a su trabajo junto a Ralf y Clark, ha comenzado poco a poco a abrir su corazón.

 

Prólogo

 

Leona fue descubierta por el enemigo justo después de colocar los explosivos en los lugares designados y tras haber activado todos los temporizadores.

—…

Con las sirenas sonando, Leona fue a dar silenciosamente con un grupo de soldados que le cortaban el paso, apuntándola con sus armas.

Leona esquivó la primera tanda de disparos gracias a la lentitud exagerada de los soldados enemigos, algunos de los cuales dispararon a los suyos. El color anaranjado de las luces de emergencia se alternaba con el negro de la noche, con un toque del rojo intenso de la sangre derramada.

Apuñalando al enemigo con su arma, más afilada que cualquier cuchillo de combate, Leona eligió su ruta de escape y huyó desesperadamente. En cuestión de minutos, los innumerables explosivos que había colocado estallarían en cadena, y el plan de ataque —que aguardaba la señal de la columna de humo de la detonación— se pondría en marcha. Si se detenía ahora, la primera explosión podría alcanzarla.

—¡Ah!

El hombre que le esperaba a mitad de camino exhaló un quejido y se desmoronó, dejando volar por los aires la ametralladora que empuñaba.

Leona extendió el brazo para agarrarla en el aire y apretó el gatillo, blandiéndola de un lado a otro como si no pesara nada. Como todos los que la rodeaban eran enemigos, no tenía que preocuparse por su objetivo.

La ráfaga de disparos de la ametralladora era un relámpago en la oscuridad, y uno a uno, los soldados fueron cayendo. Sacando partido del caos que reinaba, Leona echó a correr de nuevo.

Cuando el cargador de la ametralladora se vació, usó el arma como objeto cortante para destrozarle la cara a un soldado más, y utilizó su cuerpo como escudo para atravesar sin dificultad a un grupo enemigo, evitando sus disparos.

—Largo de aquí si no quieren morir.

Dirigió esta sincera amenaza a los soldados que ya había dejado atrás gracias a su portentosa velocidad, mientras les lanzaba, como medida preventiva, uno de sus pendientes de plata.

Casi inmediatamente, el pendiente explotó, liberando una brillante nube de magnesio, y los soldados se taparon los ojos el tiempo suficiente para perder de vista a Leona.

Solo habían transcurrido tres minutos desde la explosión. El cielo había empezado a iluminarse de bermellón para luego teñirse de negro, y la visión de numerosos helicópteros enormes sobrevolando la zona recordaba a una bandada de buitres acechando un cadáver en el desierto para saciar su hambre.

Al dirigir su mirada ausente al cielo, Leonapensó si los soldados que huían habrían logrado escapar de la deflagración.

Aunque la explosión no los hubiera alcanzado, su ventaja numérica, una vez llegados los refuerzos, terminaría con ellos. Incluso si hubieran logrado encontrar un rincón a salvo de los explosivos en el lugar más recóndito de la base, cuando se vieran atrapados por los disparos del ataque sorpresa no tendrían la más mínima posibilidad de ganar, aun con la superioridad de su armamento.

Y si tiraran sus armas y se rindieran, les esperaba un duro interrogatorio y toda la vida en un centro de detención. El castigo para aquellos que habían logrado destruir gobiernos de todo el mundo no se reduciría en mucho tiempo.

—¡Atención! ¡Buen trabajo, soldado!

Ralf y Clark, mezclados con los soldados totalmente armados que habían bajado del helicóptero, llamaron a Leona, que seguía absorta en sus pensamientos.

—Parece que has logrado salir sana y salva.

Ralf se desató la banda roja que llevaba anudada a la muñeca y sonrió. Mientras le limpiaba la sangre, el hollín y las cenizas de la frente, Ralf le dedicó otra de sus sonrisas.

—¿Qué tal te ha ido todo, Cenicienta?

—Aquí tengo la copia de la base de datos principal.

Leona se sacó un solo disco del bolsillo de su chaqueta militar y se lo dio a Clark, en vez de a Ralf. Leona sabía de sobra que algo de ese calibre iba dirigido al diligente Clark, y nunca al torpe de su compañero.

—Me descubrieron durante la incursión y no pude extraerlo todo, pero al menos guardé varias grabaciones de comunicaciones.

—Lo has hecho fenomenal.

El silencioso mercenario, que nunca se quiataba las gafas de sol, se guardó el disco en un compartimento de su chaleco antibalas y sonrió satisfecho.

—Era la mayor organización que quedaba de NESTS, y parece que podremos acabar con el resto una a una.

—Eso espero.

Recogiéndose el cabello con su banda, Ralf estudió el entorno.

—Esos tipos tenían una base gigantesca en mitad de este desierto.

—Supongo que no es más que otro indeseable legado de NESTS.

Clark se acomodó las gafas de sol y asintió.

—Hemos podido identificar más o menos las ubicaciones de sus divisiones por el mundo gracias a los integrantes que detuvimos, pero no sabemos dónde están todas. Aparte de esta base, si hay bases menores, podría quedar un número indeterminado.

—Odio jugar al gato y al ratón.

—Pues no te queda otra. También es parte de nuestra misión.

—Si esta va a ser nuestra misión, la próxima me gustaría repartir golpes sola.

Sin pensarlo, Ralf le puso la mano sobre la cabeza a Leona y le alborotó el cabello azulado. Aunque Leona lo miraba, Ralf parecía inconsciente de estar tocándole el cabello… con demasiado cariño, en opinión de ella.

—Odio tener que poner a mi princesa en constante peligro. Cuando localicemos la próxima base enemiga, yo me encargaré de la infiltración.

—Ni lo sueñes.

Leona contestó mientras se acomodaba el cabello. Al escuchar su orgullosa respuesta, Ralf fruncio el ceño y replicó:

—¿Cómo? ¿Qué has querido decir?

—No lo conseguirás, capitán. Te harían pedazos en medio segundo.

—¡¿Qué?! Mira, niña, yo…

Dándole la espalda a Ralf, que farfullaba airado, Leona se acarició el cabello alborotado por la brisa y contempló la base envuelta en humo negro. Con el escuadrón recién aterrizado, aún no podía distinguir las siluetas de los soldados que había que desalojar de la base.

Se preguntó si quedaría alguno con vida… ya no tenía sentido plantearse esas dudas. En ese momento, Clark la llamó desde el equipo y Leona se echó suavemente el cabello hacia atrás.

—Leona, tenemos órdenes del comandante. Quiere que regreses con nosotros al cuartel de inmediato… porque tenemos otra misión.

—Recibido.

 

Modo historia (introducción)

 

Como resultado del deseo de un hombre por convertirse en un dios, el sindicato secreto NESTS colapsó.

En consecuencia, los distintos gobiernos del mundo, aliviados por la desaparición de la amenaza que representaba NESTS, iniciaron una cacería para eliminar a todos sus remanentes y evitar que una tragedia así volviera a repetirse.

Y mientras tanto...

Numerosos sindicatos que pretendían asumir el legado de NESTS comenzaron a surgir en distintas partes del mundo.

Ralf Jones, Clark Still y Leona —bajo el mando del mercenario tuerto Heidern—, quienes lucharon en primera línea contra NESTS junto a la Organización Ring, continúan con sus actividades actuales centradas en una misión principal: rastrear a los remanentes de NESTS por todo el mundo e investigar a los imitadores que buscan continuar su legado.

Para estos tres, que han sobrevivido a incontables campos de batalla plagados de balas, este tipo de trabajo —centrado más en labores de inteligencia— resulta algo aburrido… y bastante rutinario.

Pero esos días de monotonía estaban por terminar.

Convocados de inmediato a la oficina de Heidern, los tres reciben una noticia alarmante: un científico que se encontraba bajo estricta supervisión en una instalación de la Organización Ring ha sido secuestrado por individuos desconocidos.

Ese científico, el profesor Makishima, fue en su momento el supervisor del Arsenal #3 de NESTS.

Reconocido como uno de los mayores genios del mundo en desarrollo de armas, logró evitar la prisión tras la caída de NESTS gracias a ciertos acuerdos legales, y se suponía que dedicaría su talento no a la guerra, sino a trabajar por la paz mundial.

Sin embargo, el asesinato de varios guardias y el violento secuestro del profesor llevaron a Heidern a una conclusión clara: el motivo del secuestro está directamente ligado al conocimiento del profesor, y la escala de la operación apunta a que se trata de una organización de gran envergadura.

De forma paralela, se anuncia la realización de un nuevo torneo THE KING OF FIGHTERS.

Al percibir que hay un sindicato misterioso operando desde las sombras, Heidern decide enviar a Ralf, Clark y Leona al torneo, para investigar si la desaparición del profesor Makishima está relacionada con este nuevo evento.

 


 

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