"De todas formas no puedo contarte los detalles, pero cada cantidad menor de un centavo es redondeada cuando se calculan los intereses, y esas pequeñas cantidades, bueno, se suman. Por supuesto, ninguno de los depositantes lo notará jamás. Y los bancos tampoco lo notan inmediatamente. Y cuando lo hacen ya es demasiado tarde. No queda ni la más mínima constancia en línea. Si queda alguna, está aquí".
Maxima se tocó la cabeza con el dedo y desconectó el cable que conectaba su cuerpo a la computadora.
"En otras palabras... nos he asegurado suficientes fondos para uno o dos meses, por lo menos. Así que, ¿qué quieres hacer durante este tiempo, compañero?".
"A mí no me preguntes".
K' estaba tirado en un sofá individual lanzando dardos contra el tablero que colgaba de la puerta. No era tan malo como para deprimirse, pero estaba lejos de ser un jugador profesional. K' nunca se había interesado por los dardos antes y probablemente empezó a jugar debido a su aburrimiento. Había pasado ya algún tiempo desde que se unió a Maxima, pero eso no sirvió para curar su falta de motivación.
Maxima agarró el libro de bolsillo que había dejado junto a la pantalla de la computadora y miró el sucio techo.
"No podemos quedarnos en este lugar tipo refugio para siempre, ¿no? ¿Por qué no vamos a alguna isla del sur y tomamos unas buenas vacaciones? Para variar".
"No me interesa".
K' derrumbó los planes de Maxima sin pensarlo un segundo siquiera y lanzó otro dardo contra el tablero. En ese preciso instante, sin previo aviso, la puerta se abrió y una joven de cabello castaño se asomó por ella.
"¡Hey, chicos!".
"¡Idiota!".
K' se incorporó de un salto, pero antes de que su mano derecha, enfundada en un guante rojo, pudiera hacer nada, el cabello de la chica adoptó un resplandor azul pálido y el dardo se congeló inmediatamente, cayendo al suelo.
Kula Diamond lo recogió y lo lanzó contra K' como si nada hubiera pasado, antes de agacharse ante el refrigerador que había en la esquina de la habitación.
"¡Estoy sedienta de tanto jugar! ¿Tenemos helados?".
"¿Por qué no lo miras tú misma?".
K' escupió mientras miraba el dardo congelado en su mano.
"Mira, señorita, está bien que disfrutes siendo joven y todo eso, pero será mejor que tengas cuidado con los chicos malos, ¿de acuerdo? Aún hay mucha gente ahí fuera que está ansiosa por atraparnos".
Durante un tiempo K' y los demás fueron tratados como restos de NESTS, como terroristas, y se vieron obligados a pasar los días huyendo de Heidern y otras autoridades. Pero a cambio de su cooperación con los planes de Heidern, la mayoría de sus órdenes de arresto fueron retiradas.
Si se mira con detalle, no es que fueran totalmente inocentes —de hecho, Maxima mismo acababa de participar en un acto ilegal un par de minutos atrás—, por lo que no se puede decir que estuviesen disfrutando de más libertad que antes.
Sin embargo, y a pesar de esto, la cruda realidad era que K' y los demás estaban siendo buscados todavía.
"Después de todo, nuestros cuerpos no son los mismos que los de los seres humanos normales".
Levantando la cabeza del libro que estaba leyendo, Maxima se encogió de hombros.
"Hay mucha gente que quiere ser como la antigua NESTS. Para ellos, nuestros cuerpos son...".
"¡No importa!".
Cerrando la puerta del refrigerador de golpe, Kula se giró mirando a Maxima. Sus delgadas cejas estaban levantadas y miró como si estuviera realmente enfadada por algo.
"¡No hay hielo, viejo!".
"Claro que hay".
Maxima levantó su vaso de whisky haciendo que los cubitos de hielo de dentro sonaran ligeramente. Siendo un cyborg, Maxima no podía disfrutar bebiendo. Pero, aun así, a menudo le gustaba pretender que sí.
"¡No me refiero a los de ese tipo! ¡Me refiero a helados o cosas así!".
"Oh... ¿Nn tenemos?".
"¡No, no tenemos!".
"¿Por qué solo no lo olvidas, fastidiosa?".
Habiendo perdido ya todo interés en jugar con los dardos, K' estiró las piernas en el descansabrazo del sofá soltando un bostezo y preparándose para tomar una siesta. El título de "Beast of Prey" que este joven llevaba en la espalda no podía ser más apropiado. Su estilo de vida de olvídalo todo por demasiado problemático o de moverse tan poco como fuera posible era exactamente lo que hace una bestia felina, que dedica a dormir todo el tiempo que no está comiendo o cazando.
Kula frunció el ceño y le dijo a K':
"¿Te comiste tú mi helado, K'?".
"No seas estúpida. No me importan lo más mínimo esas porquerías azucaradas".
K' miró a la jovencita por encima de la montura de sus gafas de sol y chasqueó la lengua provocativamente.
"Yo dirigiría mis sospechas hacia él en primer lugar".
"¿Mmm?".
Kula fijó su mirada en Maxima esta vez. Maxima lanzó su libro a un lado y levantó sus dos manos en actitud cómica.
"Juro en el nombre de todo aquello que sea sagrado que no me he comido tus helados".
"¿Entonces por qué no queda ni uno?".
"No lo sé. ¿Quizá porque te los comiste todos?".
"No. ¡Estoy segura de que me quedaba alguno!".
"Entonces, si es así...".
"¡Qué más da! ¡Muy pronto llegarán un montón de nuevos helados, de todas formas!".
Con las mejillas hinchadas, Kula sacó el celular de su bolsillo y salió furiosa de la habitación apretando las teclas.
"Hey".
Aún tirado en el sofá, K' levantó ligeramente sus gafas de sol y miró a Maxima.
"¿Le estás dando dinero a la mocosa?".
"¿Yo? Claro que no. Si le das dinero a esta niña puedes estar seguro de que se convertirá todo en helado en un abrir y cerrar de ojos".
"No haría eso... Si estás tan preocupado por ella, ¿por qué no la acompañas?".
"Dios, no. Esa niña se pasa días enteros hurgando en el montón de chatarra. No tengo ni idea de qué ve en ese sitio".
"Esas partes son importantes para ella. ¿No es tu obligación como adulto vigilarla cuando sale por sus asuntos?".
"No me importa. Ese es tu trabajo".
Habiendo dicho esto, K' se giró y dio la espalda a Maxima.
Después de que K' se hubiera dado trece veces la vuelta en sueños y de que Maxima acabara de leer su libro preferido, se oyeron pisadas que se acercaban por la escalera que conducía a la superficie.
"¿Quién es?".
Maxima tomó un sorbo de su whisky, que ya se había diluido en el hielo fundido, y se levantó.
"¡Fiuu!".
Kula entró en la habitación llevando una enorme caja de espuma de poliestireno.
"¿Qué demonios es esto?".
"Mmm, el servicio de paquetería me ha entregado esto hace un momento".
K' se levantó bruscamente e intercambió algunas miradas con Maxima. No había prácticamente nadie excepto ellos mismos que supiera que se estaban escondiendo en esa base, debajo de un abandonado montón de chatarra. Y había aún menos gente dispuesta a arriesgarse entregándole algo a Kula allí mismo. K' inmediatamente chasqueó la lengua como si ya supiera de quién se trataba y se volvió a tumbar.
"Seguramente hayan sido esas tipas enormes...".
"Ah, esas dos...".
"¡Te equivocas! No han sido Diana ni Foxy".
"¿Ah, no? Entonces, ¿quién?".
"¡Yei!".
Kula arrancó el cordón, abrió la caja y sacó un contenedor de helados del tamaño de un cubo pequeño. Inmediatamente empezó a excavar dentro.
"¡Guau!, esto es un helado de chocolate muy caro de Bélgica. Y este es de Francia, y hay un 'gelato' italiano. ¡Todo esto es muy caro!".
Maxima echó una mirada a la caja y, poniendo su mano en su ancha barbilla, soltó un largo soplo de admiración.
"Hey".
K' había agarrado la tapa de la caja que cayó al suelo y se la lanzó a Maxima.
"Parece que fue enviado por alguna tienda en alguna parte. Pero mira el nombre y la dirección del cliente".
"¿El cliente?".
Maxima examinó el nombre escrito en el comprobante y sus ojos se abrieron de par en par. Al momento, el celular que estaba encima de la mesa empezó a sonar.
K' se guardó sus gafas de sol en el bolsillo y contestó el teléfono con expresión molesta en su cara.
"¿Quién rayos eres?".
"Esa no es manera de hablar a un hombre mayor. ¡Soy yo!".
"¿Cómo es posible? Anciano...".
K' apretó los dientes al oír la familiar voz de anciano que se oía.
"¿Cómo has conseguido este número?".
"Oh, ya sabes, tengo mis recursos... Por cierto, te mandé un pequeño regalo el otro día, ¿te llegó?".
"Así que eras tú después de todo".
K' se quedó mirando a Kula, fascinada por el montón de helados, y levantó iracundo su voz:
"¿Qué te crees que estás haciendo? ¿Qué buscas esta vez?".
"No eres demasiado amable con la gente, ¿verdad? Yo tan solo...".
"Para que te enteres, no participaremos en el KOF de este año".
Antes de que el anciano, Chin Gentsai, acabara de hablar, K' ya le había dado su respuesta.
"¡No nos vas a engañar para que volvamos a participar otra vez! ¡Ya tengo suficientes problemas!".
"Mmm... eso es un pequeño problema...".
"Es tu problema, no el mío".
"Hey, K'".
Maxima hizo una ligera seña a K' desde delante de su computadora.
"¿Qué?".
"Es el maestro Chin, ¿verdad?".
"Aún no sé cómo este tipo se convirtió en maestro".
"Eso no importa. Mira esto".
"¿Eh?".
Con Maxima presionándolo, K' miró a la pantalla y automáticamente procedió a darle una patada a la puerta y a gritar por el micrófono del teléfono:
"¡Maldito viejo entrometido! ¡¿Quién te crees que eres para usar los nombres de otros así como así?!".
"¿De qué hablas? No entiendo a qué te refieres".
"¡No te hagas el inocente conmigo! ¡Has introducido nuestros nombres intencionadamente en KOF!".
"No, de verdad que no".
"¡Para de mentir! ¿Quién más haría semejante estupidez?".
"¡Ah, sí! ¡Fui yo!".
"¿Qué?".
K' casi dejó caer el teléfono al oír esa repentina respuesta.
"¿Qué? ¿Tú nos has inscrito en KOF, Kula?".
"Sí. Porque él me dijo que me daría montones de helados si lo hacía".
"El buen hombre al teléfono".
"Ese astuto anciano...".
Maxima presionó su enorme mano contra su sien y miró el techo.
"Así pues, espero que esto aclare cualquier malentendido".
"Maldito sucio... ¿cuándo te las arreglaste para contactar con ella?".
"Jo jo jo... la chica y yo hemos sido amigos por Internet durante un tiempo. ¿Te pone celoso?".
"¡Muy tierno, anciano!".
Conducido por la rabia, K' destrozó el teléfono móvil con su mano y se sentó enfadado.
"Así pues, ¿qué vamos a hacer ahora, K'?".
"No vamos a hacer nada. Nos quedaremos sentados".
"¡No, K'!".
En cuanto el joven dijo esas palabras, Kula empezó a suplicar con desespero. Su boca estaba pringada de helado.
"¡No podemos ignorar esto! ¡Le hice una promesa a ese anciano! ¡Es malo romper promesas!".
"¡Es tu promesa, no la mía!".
"¡Como quieras! Iré con Maxima y llamaré a Seirah para que haga equipo con nosotros. ¡Tú puedes quedarte aquí y morirte de hambre sin nada de comida!".
Tan pronto como hubo dejado los helados que quedaban en el frigorífico, Kula resopló con furia y, aún con el helado que se estaba comiendo en la mano, salió hecha una furia de la base.
Maxima miró cómo se iba y suspiró con una pequeña sonrisa.
"No esperaba que nadie diera con nosotros tan fácilmente. Deberíamos haber revisado su teléfono más detenidamente...".
"¿De qué hablas? ¡Podemos simplemente ignorarlo!".
"Sabes que la chica no cambiará de opinión... ya has visto cómo se ha puesto, ¿no?".
"¿Así que tenemos que aceptarlo? Pensaba que tenías mejores cosas que hacer".
"Pues ya no... no puedo dejar que vaya sola. Y además hay otra cosa".
"¿Qué?".
"Me interesa... ver cómo acaba todo este alboroto. Es pura curiosidad, nada más".
"Realmente necesitas un pasatiempo. Lo sabes, ¿verdad?".
"De acuerdo. Pues estaré fuera calmando a la pequeña señorita".
La silla chirrió cuando se liberó del peso del enorme cuerpo de Maxima. Mientras Maxima intentaba apretarse para salir por la puerta, que parecía demasiado estrecha como para que le fuera posible, K' susurró a sus espaldas:
"Solo manténganme al margen tanto como sea posible".
"...".
Maxima miró a K' y se quedó quieto un momento, pensando. Luego curvó sus labios y rió ligeramente.
"Entendido... de todas formas, no te necesitaremos".
"Muy divertido. ¡Largo de mi vista! ¡Ya!".
K' lanzó lo que quedaba de su celular a Maxima, se giró de espaldas y empezó a ponerse de mal humor en su sofá.
No había nada en el mundo que K' odiara más que KOF.

• Redacción, traducción y diseño por EMIRU.
• Con información de kofaniv.snkplaymore.co.jp y KOF Universe.
• Comparte este material utilizando los créditos correspondientes.