Benimaru team | KOF 03

     Redacción, traducción y diseño por EMIRU.

     Con información de kofaniv.snkplaymore.co.jp y KOF Universe.

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—Hola, estoy hablando con Goro Daimon, ¿cierto? Esta es la policía y…

Contratado por su alma mater como instructor especial, Daimon no tiene más remedio que cancelar la práctica con esta súbita convocatoria y correr a la comisaría. Se comunica con Benimaru Nikaido, que está en camino a la delegación por razones propias.

—Oye, Daimon, cuéntame qué diablos está pasando aquí. ¿Oíste que Shingo ha sido puesto bajo custodia?

—Sí. Así es.

—¿Qué hizo ese payaso esta vez?

Sin llegar a ninguna respuesta definitiva a la pregunta de Benimaru, los dos ingresan a la comisaría.

De inmediato son conducidos a una habitación en el fondo de la delegación y allí encuentran a Shingo Yabuki, quien, incluso ahora, parece a punto de echarse a llorar.

—¡Daimon, Benimaru, yo no he hecho nada! ¡Tienen que creerme!

—Siento hacerlo pasar por este alboroto, señor Daimon, pero este tipo me gritaba que lo hiciera venir aquí.

El oficial a cargo y Daimon parecen haberse conocido antes. Daimon fue instructor especial de judo en la academia de policía, por lo que estaban bien conectados. Pero quien expone a Shingo es Benimaru.

—Entonces, ¿por qué llamaste a Daimon? Llamar a tu mamá y a tu papá habría sido más apropiado, ¿no crees?

—¡Si mis padres supieran de esto, no me dejarían participar en KOF este año!

—Así que ¿qué fue lo que hizo? ¿Asesinato, robo a mano armada?

Benimaru sigue metiendo a Shingo en aprietos. Esa broma se debe al hecho de que él sabe que Shingo es inocente, pero, naturalmente, nadie encuentra sus acciones como algo gracioso.

—Está aquí por intento de incendio.

El policía responde a la pregunta de Benimaru. Cualquier gesto de diversión en las caras de Benimaru y Daimon posteriormente desaparece.

—¡Le estoy diciendo que todo es un gran malentendido!

—¡Te he leído tus derechos, vándalo! Te vi con mis propios ojos frente a una casa en las primeras horas de la noche y te oí decir cosas como: «Esta vez voy a hacer fuego», «tengo una pequeña llama» y el golpe de gracia: «¡Burn baby, burn!».

El oficial de policía golpea con una mano sobre la mesa. Daimon y Benimaru se miran el uno al otro y luego miran al techo como si dijeran: «Por Dios».

(Así que de eso se trata todo esto).

Los dos conocen bien a Shingo. En su mayor parte están seguros de que es incapaz de un acto criminal, y las diversas malas premoniciones que tenían en el camino a la delegación a pesar de eso se han desvanecido. Están seguros de que sus temores eran infundados y ahora están aliviados... y un poco molestos.

—Parece que todo esto ha sido un gran malentendido. Daimon y yo podemos dar fe de la conducta de este tipo, ¿no es así, Daimon?

—Sí. Así es.

—Bueno, si Daimon lo dice…

Sin embargo, el oficial de policía, evidentemente insatisfecho, libera a Shingo.

Los tres salen juntos desde la entrada principal de la comisaría. Pero Shingo toma la retaguardia, moviéndose detrás de ellos como si intentara no pisar sus sombras. Y después de un breve momento…

—Esto... discúlpenme. ¡Siento haber sido una molestia!

Benimaru golpea la parte de atrás de la cabeza de Shingo, que camina inclinado.

—Sé que probablemente te estás dando un curso intensivo en las artes de pelea Kusanagi, pero incluso yo sospecharía que alguien que habla de fuego y llamas delante de las casas en medio de la noche debe ser un pirómano.

—Sí. Así es.

—Lo siento, sólo me dejé llevar. Sólo sé que he producido algo de fuego.

—Tenía que ser electricidad estática o algo así; si no, fue una alucinación. Una alucinación completa.

—Esto... supongo que sí.

Benimaru y Daimon ignoran los balbuceos de Shingo y regresan a la universidad.

Los dos pasan al tema de unirse al próximo torneo KOF.

Sí, los dos pretenden unirse a la competencia una vez más este año.

Mientras Shingo capta los restos de la conversación, Daimon discute cómo desea ver los resultados de su entrenamiento. Benimaru habla de querer ver de qué está hecho, y otra razón es que parece que uno de los nuevos concursantes les ha llamado la atención. Cuando se trata de algo serio, el nivel de la voz de Benimaru disminuye, pero Shingo puede distinguir palabras como Lin, Hizoku y Seth.

Con la cabeza inclinada, Shingo sigue detrás de los dos. La casa de Shingo, por supuesto, está en la dirección opuesta.

—Oye, esto... Shingo.

Benimaru gira para mirar detrás de él.

—¿S-Sí?

—¿No te parece que estás siendo vapuleado?

—Sí. Así es.

—¿En verdad?

—Sí, soportas las burlas de Kyo, soportas alegremente su intimidación y felizmente obedeces sus órdenes. Eres un tipo que se precipita donde los ángeles temen pisar, pero con una gran resistencia.

—Sí. Así es.

—¡¿Se supone que eso es un cumplido?!

—Lo que sea, deja eso, porque para el próximo KOF, Daimon, tú y yo seremos el equipo de Japón.

—¡¿Vas a dejarme unirme a su equipo?!

—¿Por qué? ¿Tienes un problema con eso?

—Pero ¿qué pasa con Kusanagi? Pensé que…

—Kyo está viajando al extranjero, no puedo entrar en contacto con él.

—Sí. Así es.

Ciertamente, este parece ser el caso. Después del final del torneo anterior, Shingo se entrenó periódicamente bajo la dirección del padre de Kyo, Saisyu Kusanagi.

El entrenamiento tuvo lugar en un rincón de la residencia Kusanagi, pero durante ese tiempo la figura de Kyo Kusanagi no se veía en ninguna parte.

—Bueno, con un tipo así, él puede estar planeando entrar en el último minuto, pero no podemos permitirnos esperar eso.

Con un chasquido, el cuerpo de Benimaru gira y su puño de repente se detiene a escasos centímetros de la cara de Shingo. Shingo mueve su cuerpo un poco para evitar el golpe.

Un pequeño relámpago emana de la mano izquierda de Benimaru y momentáneamente dibuja una expresión desafiante. Aunque eclipsado por Kyo y Iori Yagami, Benimaru Nikaido es uno de los luchadores más destacados del mundo.

—Bueno, ahora puedes haber mejorado, ¿verdad? Has estado recibiendo entrenamiento especial bajo la tutela de un verdadero explotador.

—Esto... sí, bueno...

—Alégrate, compañero, cuando te pones triste eso me deprime. Si sigues así haciendo equipo con Daimon, la imagen de nuestro grupo será bastante amargada.

—Sí, tienes…. eh, ¡espera un minuto!

—Muy bien. Estoy harto de ver que te golpean todo el tiempo, así que concéntrate antes del torneo.

—¿De verdad?

—Sí. ¿Qué te parece ir por algo que siempre has querido comer?

Cuando parece obvio que Benimaru es sincero, Shingo piensa en todo tipo de posibilidades con un brillo en sus ojos.

—Bueno, entonces... ¡Ah! ¡Siempre he querido hacer algo, Benimaru!

—¿Qué cosa?

—¡Tráeme un poco de tiramisú y hazlo rápido!

Daimon y Benimaru se quedan pasmados por un momento que parece una eternidad.

—Oh, sí... ¡cómete esto: Raikouken!

—¡Ay, ay, ay!

Sufriendo una descarga eléctrica masiva, Shingo rueda por el suelo y gime.

—¡Uf! Sabía que era una mala idea no haber dicho por favor. Esto... pero ahora mismo estoy seguro de que vi llamas estallando… de mis ojos, eso es.

Y desde ese momento la participación de estos tres en el torneo fue escrita en piedra.


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